2009/12/04

Las tasas de intercambio de las tarjetas

por Lex column

La forma en la que los comercios pagan a los bancos cuando los clientes compran con tarjeta de crédito es un tanto peculiar. Las comisiones se dividen entre el banco que procesa la operación y el que emite la tarjeta, que se lleva la mayor parte.

Las grandes redes, Visa y MasterCard, que gestionan casi tres cuartas partes de las compras que se realizan con tarjeta en EEUU, no obtienen ingresos de las llamadas tasas de intercambio, sino por las licencias que negocian con los bancos y las comisiones asociadas al procesamiento de transacciones. No obstante, son las redes las que establecen las tasas de intercambio, que suelen oscilar entre el 1,5% y el 2% del valor de la compra.

Tras la presión ejercida por la clase política, la Oficina de Contabilidad del Gobierno (GAO, en sus siglas en inglés), investiga de cerca la situación del mercado estadounidense. Las comisiones han aumentado, lo que las redes atribuyen al incremento en el uso de las tarjetas. Los comerciantes, por su parte, argumentan que son las redes de pago las responsables del aumento, así como el crecimiento de los métodos de pago que llevan comisiones más altas, como las tarjetas de crédito con incentivos.

La GAO ha encontrado indicios de un incremento en las comisiones asociadas a las tarjetas de crédito y sistemas de comisiones más complejos, aunque puede que haya pasado por alto el aumento de los pagos con tarjeta de débito, cuyas comisiones son inferiores.

No obstante, éste es un mercado que beneficia a todas las partes. Los consumidores disfrutan de las ventajas del pago electrónico y de las tarjetas con menores comisiones, mientras que los comerciantes se benefician del aumento del consumo y de los menores costes por operación.

Sin embargo, las redes fijan comisiones que ni pagan ni consideran como un ingreso. La GAO reconoce que el aumento de competencia entre redes puede haber provocado un repunte de los precios. Después de todo, las tasas de intercambio forman parte del marketing que utilizan las redes cuando intentan convencer a los bancos de que utilicen sus tarjetas.

Un aumento de las comisiones para los emisores de tarjetas implica más dinero para captar clientes y desarrollar productos. En este caso, no parece que haya argumentos para intervenir, a pesar de la voluntad del Congreso.

Por otra parte, de la experiencia internacional se desprende que los consumidores no se benefician necesariamente de los límites a las comisiones. De hecho, es probable que tengan que hacer frente a un aumento de los tipos de interés, a los que los bancos recurren a modo de compensación.

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