2009/05/15

Un buen momento para las pruebas de estrés en Europa

por Editorial. Financial Times

El examen abierto que llevó a cabo el Tesoro estadounidense de su sistema financiero tranquilizó a los inversores con respecto a la solvencia de los bancos americanos. Gracias al brillo de los resultados de sus pruebas de estrés, algunas instituciones financieras han conseguido atraer importantes sumas de inversión privada. Tal y como ha expuesto el Fondo Monetario Internacional, Europa debería seguir el ejemplo de EEUU; el enfermo sistema financiero del viejo continente necesita una revisión pública.

La recesión está causando estragos en los bancos europeos. El FMI calcula que, excluyendo a Reino Unido, los bancos europeos tendrán que realizar provisiones por valor de 875.000 millones de dólares (643.960 millones de euros) en los dos próximos años. En el caso de EEUU, esta cifra asciende a 500.000 millones de dólares. Y lo que es más, el daño económico derivado de un débil sector bancario es más grave en Europa que en EEUU; el préstamo bancario es una fuente de crédito de mayor relevancia en nuestro continente que en Norteamérica.

Pese a ello, los reguladores de gran parte de Europa no tienen problemas en permitir que sus bancos se suman en una nube de incertidumbre, esperando que las entidades permanezcan en pie el tiempo suficiente como para salir del problema, y rezando para que otros gobiernos tomen las medidas necesarias para evitarles el tener que actuar. Al no haberse visto forzados a entrar en acción a consecuencia de emergencias como las que tuvieron lugar en otras regiones, a muchos de ellos aún les queda una ardua tarea por delante. Además, sus bancos necesitan arreglos.

Pero para restaurar el crédito, las autoridades deben separar a los bancos sólidos de los débiles, recapitalizando las instituciones que necesiten apoyo. Asimismo, al igual que en EEUU, este proceso debe ser público. La única forma de convencer a los mercados de que los cálculos de los organismos son correctos es publicando la información para que los inversores puedan hacer sus propias verificaciones. El candidato por el que el FMI aboga para administrar una prueba de estrés europea –el Comité Europeo de Supervisores Bancarios– ya tiene una en marcha, pero la está realizando en privado. No revelará ni los escenarios que está analizando ni los resultados.

El test de estrés europeo tendría que realizarse sistemáticamente en todo el continente, examinando el impacto de una serie de escenarios, y abarcar cada una de las partes de los balances de los bancos. Los gobiernos nacionales también deben estar preparados para recapitalizar cualquier institución con carencia de fondos y que sea incapaz de obtenerlos en los mercados. Para los gobiernos que no dispongan del suficiente dinero, esta perspectiva resulta aterradora.

Peer Steinbrück, el ministro de Finanzas alemán, condenó las pruebas de estrés estadounidenses asegurando que “no tienen valor alguno”. Sin embargo, Steinbrück se equivoca. La transparencia es el único medio de combatir una crisis nacida del desconocimiento. Los reguladores deben mostrarnos que sus bancos son solventes, no basta con decírnoslo.

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