2009/10/20

La economía alemana

por Lex Financial Times

Poco a poco, empieza a verse la luz al final del túnel. Hace seis meses, el Ejecutivo alemán y los principales institutos económicos apuntaban a una contracción de su economía del 6% para este año, y a un crecimiento de apenas el 0,5% para 2010.

La semana pasada, revisaron sus cálculos al alza, pronosticando una contracción del 5% para este año y una expansión del 1,2% para el próximo. El cambio refleja las perspectivas más optimistas para las exportaciones y el desempleo. No obstante, dado que el descenso de las exportaciones es de dos dígitos, las perspectivas de recuperación no parecen muy sólidas. Hay buenos motivos para mantener la cautela.

El primero es que los programas gubernamentales que ayudaron a capear mejor el temporal están llegando a su fin. El plan de incentivos a la compra de automóviles, valorado en 5.000 millones de euros, que produjo un incremento de las ventas del sector del 26% en términos interanuales hasta finales de septiembre, ya ha concluido.

Como indicó la semana pasada el Banco Central Europeo en una crítica valoración a este tipo de incentivos, según los sondeos alemanes, la mitad de los compradores de automóviles habrían adelantado las compras del próximo año o incluso de años posteriores.

El efecto de la retirada del plan podría provocar una drástica caída de las ventas de coches en 2010, lo que tendría efectos devastadores para los sectores implicados. Por otra parte, las empresas también están a punto de agotar los dos años de subsidios que han ayudado a contener el desempleo. Para mantener intactas sus plantillas, tendrán que registrar un mínimo nivel de crecimiento.

La situación lleva también a pensar en la fragilidad del sistema bancario germano, que ha realizado muchos menos esfuerzos que los países vecinos por acabar con los activos tóxicos y reestructurar su balance.

El sector sigue registrando un incremento de préstamos de mala calidad y algunas entidades han optado por restringir los préstamos. Fortalecer los bancos y el sistema financiero sigue siendo un asunto prioritario para garantizar que las compañías puedan financiar su crecimiento a medida que aumenta la demanda. De lo contrario, el aumento del desempleo podría afectar al consumo y provocar otra crisis económica.

The Financial Times Limited 2009. All Rights Reserved.

Bernanke advierte sobre la amenaza de los desequilibrios comerciales para la economía

Por Jon Hilsenrath

SANTA BÁRBARA, California— Los grandes déficit comerciales de Estados Unidos con los países desarrollados, aunque menores que hace dos años, siguen siendo una amenaza para la economía global, advirtió el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, en un discurso en el que hizo un llamado a las autoridades estadounidenses y asiáticas a abordar el problema.

Sus comentarios —en los que pidió a los líderes de Asia desarrollar mejores sistemas de pensiones e incrementar el gasto fiscal y al gobierno del presidente Barack Obama resolver el déficit presupuestario— reflejan un creciente consenso entre las autoridades mundiales sobre la necesidad de "equilibrar" el crecimiento económico global para que dependa menos de los consumidores estadounidenses.

Entre 2000 y 2006, la brecha entre las exportaciones y las importaciones de EE.UU. aumentó de menos de US$400.000 millones a casi US$800.000 millones. Como porcentaje de su Producto Interno Bruto, la brecha creció de menos de 2% a mediados de los años 90 a más de 5% actualmente.

EE.UU. envió dólares al exterior para comprar bienes producidos en otros países. Muchos bancos centrales de mercados emergentes, renuentes a dejar que sus monedas se aprecien contra el dólar y perjudiquen su propio crecimiento basado en las exportaciones, reciclaron esos dólares comprando bonos del Tesoro y otra deuda estadounidense.

En su discurso en una conferencia del Banco de la Reserva Federal de San Francisco sobre Asia, Bernanke señaló que el sistema financiero estadounidense estaba "agobiado" por el ingreso de capital. "Debemos evitar desequilibrios cada vez más grandes e insostenibles en el comercio y en los flujos de capital", dijo.

El déficit comercial de EE.UU. se ha reducido a menos de 3% del PIB a medida que los consumidores han recortado sus gastos como consecuencia de la desaceleración económica. El superávit comercial de China también se ha reducido, de 10% del PIB a cerca de 6,5%. Bernanke señaló cifras que muestran que la producción industrial en muchas economías asiáticas está creciendo más rápido que las exportaciones, un indicador de que la demanda doméstica en esos países está superando las exportaciones y los desequilibrios están mejorando.

El presidente del banco central, no obstante, advirtió que a medida que se recupere la economía global, los desequilibrios podrían reaparecer. "Las autoridades alrededor del mundo deben protegerse contra tal desenlace", indicó.

Un resultado de las preocupaciones sobre el déficit comercial de EE.UU. —aunque Bernanke no lo dijo de manera tan explícita— podría ser un dólar más débil frente a las divisas de economías emergentes como China e India. Un dólar más débil abarataría las exportaciones estadounidenses en el exterior y, por lo tanto, las volvería más competitivas. A su vez, las importaciones serían más caras y menos competitivas. El dólar se ha debilitado sustancialmente en los últimos meses contra las divisas principales a excepción del yuan chino.

Morris Goldstein, un académico del Instituto Peterson de Economía Internacional, un centro de estudios de Washington, afirmó que, a menos que la divisa china se aprecie de manera más rápida, rebalancear el crecimiento global "va a ser una batalla cuesta arriba".

El lunes, Bernanke evitó cuidadosamente incluir al dólar en su prescripción para un comercio mundial más equilibrado.

Tampoco mencionó a China, pero dijo que "los superávit comerciales logrados a través de políticas que artificialmente mejoran los incentivos para el ahorro doméstico y la producción de bienes de exportación distorsionan la mezcla de industrias domésticas y la asignación de recursos" y producen "una economía que es menos capaz de satisfacer las necesidades de sus propios ciudadanos en el largo plazo".

Bernanke hizo hincapié en que déficit comerciales estadounidenses más pequeños preservarían la confianza en el dólar y ayudarían a equilibrar el crecimiento global al llevar a los estadounidenses a ahorrar más.

Fuente: WSJ

2009/10/19

Citigroup podría perder su filial mexicana

por Adam Thomson

El Tribunal Supremo de México estudiará esta semana una demanda que podría obligar a Citigroup, el dañado banco estadounidense, a vender su rentable y valiosa filial mexicana.

Un grupo de senadores ha señalado que el rescate de Citi por parte del gobierno estadounidense el año pasado hacía que Banamex, su filial mexicana, infringiera la legislación nacional, que prohíbe a los gobiernos extranjeros poseer participaciones en los bancos nacionales.

Para Citi, el caso es de vital importancia. Banamex es una de las joyas más brillantes de su dañada corona, y en la actualidad representa cerca del 15% de los beneficios globales. Según se calcula, puede tener un valor de al menos 20.000 millones de dólares (13.420 millones de euros).

El proceso también podría afectar a otros grupos que operan en el sector bancario del país, dominado por entidades extranjeras, de cuyo accionariado han entrado a formar parte distintos gobiernos tras la crisis financiera. La lista incluye a AIG, Bank of America y Bank of New York Melon, así como a bancos europeos como Royal Bank of Scotland.

Pero Banamex ha atraído una especial atención debido en parte a que es el segundo mayor banco del país. Su nombre completo es Banco Nacional de México y, tras haber permanecido en manos del Estado una considerable parte de su historia reciente, sigue siendo un potente símbolo del nacionalismo mexicano. Así, tal vez no sorprenda que los políticos hayan escogido a Banamex como objetivo de una campaña cada vez más ruidosa para aclarar la ley y, en especial, para examinar cómo gestiona el caso el ministerio de Economía mexicano.

En marzo, el ministerio aprobó una resolución que establecía que la situación de Banamex era aceptable porque la participación del gobierno estadounidense en la entidad financiera era circunstancial y transitoria.

Sin embargo, los senadores quieren que el Tribunal Supremo decida si la resolución es constitucional. Los expertos advierten de que si la decisión es contraria a lo establecido por el ministerio –el tribunal tiene 30 días para decidir si examina el caso– la situación podría terminar en una ley que obligue a Citi a vender una parte o incluso la totalidad de Banamex.

Citi declaró a Financial Times: “El ministerio de Economía mexicano ha concluido que cumplimos con la legislación del país... Además, nuestro objetivo es devolver los fondos del Tarp tan pronto como nos sea posible, y eso pondrá fin a toda esta situación”.

La semana pasada, el gobernador del Banco Central de México intervino en el debate, y expuso que los bancos que pertenezcan a entidades extranjeras, entre los que se incluiría Banamex, deberían cotizar en la bolsa nacional.

En una entrevista con Financial Times, Guillermo Ortiz Martínez señaló: “Sería muy importante, creo que es muy aconsejable que las filiales de los bancos extranjeros coticen en la bolsa mexicana”.

Ortiz, que goza de un gran respeto en los círculos internacionales y que también ocupa el cargo de presidente del consejo del Banco de Pagos Internacionales, no se refirió de forma directa a Banamex. Pero es probable que su sugerencia alimente el acalorado debate sobre Banamex en un momento en el que el gobierno se ve sometido a una presión cada vez mayor sobre el estatus legal del banco.

Banamex declaró que todavía era demasiado pronto para pronunciarse sobre la petición de los senadores, dado que aún ha de ser presentada. Sin embargo, aseguró a Financial Times que el banco “nunca ha estado, ni está, en una posición irregular o ilegal”. También concluyó: “Banamex no está en venta”.

The Financial Times Limited 2009. All Rights Reserved

Rusia lanza su primera emisión de deuda en una década

por David Oakley

Rusia está a punto de lanzar su primera emisión internacional de bonos internacional en una década, en un intento de reforzar sus finanzas públicas y de sacar partido del aumento de la demanda de deuda de los mercados emergentes.

La semana pasada, Rusia, cuya última emisión de bonos destinada a inversores internacionales se realizó en el año 2000, reconoció su intención de realizar una emisión de deuda pública denominada en dólares por importe de 18.000 millones de dólares (más de 12.000 millones de euros) en el primer trimestre del próximo año, aprovechando así la caída en los diferenciales de la deuda emitida por países emergentes.

El diferencial de rentabilidad de los bonos de los mercados emergentes ha caído a 290 puntos básicos sobre los bonos del Tesoro de EEUU, el índice de referencia internacional de deuda, desde los 770 puntos básicos registrados a principios de marzo. La rentabilidad de Rusia ha pasado de los 750 puntos básicos de marzo a los actuales 240 puntos básicos.

La demanda de los activos de más riesgo desde el comienzo de la recuperación de los mercados de valores hace siete meses ha provocado este descenso en el diferencial de rentabilidad. Según Dealogic, la emisión de bonos de los mercados emergentes a nivel internacional ha aumentado hasta los 50.000 millones de dólares desde marzo. A principios de año el nivel de emisiones fue bastante escaso. Incluso países del Centro y Este de Europa, como Hungría y Lituania, considerados de alto riesgo a principios de año por la debilidad de sus economías, han conseguido financiarse en los mercados de capital.

En opinión de Paul Biszko, estratega de mercados emergentes de RBC Capital Markets, “Por primera vez desde 1999 Rusia ha tenido déficit presupuestario, por lo que necesita asegurarse de que sus finanzas estén en buen estado. [Las autoridades] han declarado su intención de emitir casi 60.000 millones de dólares de bonos internacionales en los próximos tres años, aunque es probable que esas necesidades disminuyan si aumenta el precio del petróleo”. Según declaró un banquero ruso, “aunque Rusia tiene todavía muchas reservas en divisa extranjera, necesita para mejorar sus infraestructuras. Además, éste es el momento adecuado para una emisión internacional de bonos”.

A pesar de que las reservas de divisas de Rusia ascienden a 400.000 millones de dólares, desde agosto del año pasado, el país ha gastado la mitad de esta cantidad para intentar fortalecer el rublo. Las alarmas económicas saltaron con el conflicto con Georgia y la caída de los precios del crudo. Todo apunta a que Rusia tendrá déficit presupuestario durante los próximos tres años, lo que ha aumentado la inquietud entre la clase política sobre la economía del país, que podría verse afectada por una caída de los precios del crudo.

The Financial Times Limited 2009. All Rights Reserved

2009/10/16

Los fondos estatales extienden sus redes por todo el mundo

por Henny Sender

El mes pasado, China Investment Corp (CIC), el fondo soberano chino, adquirió una participación minoritaria por valor de 1.000 millones de dólares (671,7 millones de euros) en Noble Group, una gran empresa de Hong Kong que se encarga del envío, comercio y procesado de materias primas.

La operación no ocupó prácticamente ninguna portada de los diarios de Europa o EEUU. Sin embargo, pone de relieve una tendencia que podría tener importantes implicaciones para los flujos de inversiones hacia Occidente en los próximos años. Hace sólo dos años, tras su creación, el CIC destinó la mayor parte de sus inmensos fondos a la inversión en activos financieros estadounidenses, reproduciendo el interés que han mostrado tradicionalmente los fondos soberanos asiáticos por Occidente.

Sin embargo, tras la crisis crediticia, CIC ha cambiado radicalmente de estrategia. A CIC, al igual que a otras filiales del gobierno chino y a sus entidades homólogas de Singapur y Oriente Medio, le preocupa que los valores denominados en dólares, como los bonos del Tesoro, ya no sean reservas fiables. CIC se dedica ahora a buscar en todo el mundo oportunidades de inversión para sus 200.000 millones de dólares de fondos en un amplio número de empresas energéticas y de recursos naturales como Noble Group.

Según fuentes del entorno, también se está planteando la inversión en otros activos como la propiedad. JPMorgan calcula que a finales de este año, CIC probablemente habrá gastado 50.000 millones de dólares en inversiones similares al acuerdo con Noble –desviando dinero que en un tiempo podría haber estado destinado, por ejemplo, al mercado estadounidense de bonos.

Este cambio podría tener implicaciones macroeconómicas mucho más importantes, no sólo para las perspectivas del dólar y de los mercados de deuda estadounidenses, sino también para muchos otros sectores. Los vastos fondos de CIC son producto de la formidable máquina de exportaciones industriales de China, que ha producido reservas de cerca de 2 billones de dólares.

La mayor parte de los economistas esperan que el mundo consiga recuperar el equilibrio en los próximos años, cuando China opte por recortar el ahorro y las exportaciones y aumentar el gasto. Pero, con independencia de ese hecho, CIC y otros fondos asiáticos de riqueza soberana, como el fondo coreano, parecen dispuestos a reforzar su crecimiento, dado que la vuelta al equilibrio será lenta, decisión que vendrá acompañada de una revalorización de sus divisas.

No obstante, los fondos de riqueza soberana de Oriente Medio parecen depender más de los precios del crudo. No obstante, hay decisiones que están tomando estos fondos que aumentarán su influencia, con independencia de los ingresos que consigan. Por una parte, los fondos están intensificando sus relaciones y aprendiendo unos de otros, lo que reduce la posibilidad de posibles enfrentamientos o de que unos consigan peores condiciones de las entidades que intentan acudir a su rescate.

“Cuando la Autoridad de Inversiones de Qatar (QIA en sus siglas en inglés) se plantea invertir, Government of Singapore Investment Corp (GIC) y Temasek son nuestros primeros puertos de escala", explica un ejecutivo de QIA. Ésta invirtió junto a CIC en Canary Wharf, iniciando una relación que los ejecutivos tienen intención de continuar. Con el tiempo, estos fondos han aprendido a distinguir en quién pueden confiar, después de cometer algunos errores bastante costosos.

Hay cierto resquemor, por ejemplo, sobre las negociaciones que se produjeron cuando ejecutivos de Citigroup y Merrill Lynch (ahora parte de Bank of America) se mostraron interesados en acudir al rescate de algunos fondos. "Son como concesionarios de coches de segunda mano”, asegura un inversor que participó en el acuerdo de Merrill, refiriéndose al diálogo con esa firma.

Cuando se iniciaron esas operaciones de rescate, algunos inversores de deuda soberana obtuvieron mejores condiciones que otros, como el derecho a renegociar los términos. Hace poco, la Autoridad de Inversiones de Kuwait (KIA) y GIC consiguieron salvar sus inversiones cambiando los términos, mientras que Temasek tuvo que malvender su participación en Bank of America en febrero, a pesar de que sus homólogos le advirtieron de que no lo hiciera.Esas duras experiencias no han llevado a los fondos a abandonar totalmente sus inversiones en EEUU.

Cuando Larry Fink necesitó captar miles de millones de dólares para financiar la compra por parte de BlackRock de Barclays Global Investors a principios de año, GIC, CIC y KIA se ofrecieron a ayudarle en menos de un día, porque todos confiaban en él. Según personas del entorno, KIA también habría invertido en Goldman Sachs, por el buen concepto que tiene de la compañía y de su consejero delegado, Lloyd Blankfein.

No obstante, Goldman decidió recurrir a Warren Buffett porque éste, a diferencia de los fondos, tenía la capacidad de moverse rápido y comprometerse a llegar a un acuerdo en cuestión de horas. Además de activos, los fondos de riqueza soberana están haciéndose mucho más selectivos. Cuando CIC, por ejemplo, invierte en firmas de capital riesgo o hedge funds, como hizo, por ejemplo, cuando pagó 3.200 millones de dólares al veterano inversor Chris Flowers, o 1.000 millones de dólares a Oaktree Capital, una firma de inversión, suele hacerlo en cuentas separadas.

"Los fondos de riqueza soberana quieren más control", explica Monte Brem, fundador de la consultora StepStone y asesor de algunos de los fondos más sofisticados del mundo. "Quieren implicarse más, lo que también plantea preguntas sobre cómo fondos como CIC, entre otros, conseguirán hacer frente a las presiones políticas.

Paradójicamente, aunque se cree que estos fondos tienen un matiz político, muchos reniegan de sus raíces y de la interferencia políticas, optando por adoptar decisiones puramente económicas. No obstante, cuanto más transparentes sean las implicaciones de sus inversiones, más aumentarán seguramente el control y las presiones de la clase política, no sólo en sus mercados, sino también en EEUU.

Fuente: FT