2010/06/04

Los datos de empleo en EEUU

por Lex Column

La recuperación económica es la lenta vuelta a la normalidad cuando los tipos de interés y el desempleo no son ya un aspecto destacable. Sin embargo, el mensaje subyacente de los desalentadores datos de empleo conocidos el viernes es que la economía estadounidense tardará en recuperar la normalidad.

Centrémonos en las variaciones que el informe de mayo de la Oficina de Estadísticas Laborales muestra en el empleo privado. Las contrataciones temporales para la elaboración del censo dieron un fuerte impulso a la cifra, pero el sector privado sólo aportó 41.000 empleos –muy por debajo de la media prevista por los economistas de 180.000 contrataciones–.

El descenso de los puestos de trabajo en el sector minorista y el débil crecimiento de las nóminas en construcción y ocio, después de un sólido mes de abril, sugieren la influencia del clima. Sin embargo, la economía sumó una media de sólo 130.000 empleos comerciales en abril y mayo, un índice de recuperación muy discreto.

Teniendo en cuenta el débil estado de las finanzas federales y, especialmente, de las estatales, es poco probable que en los próximos años el Gobierno oferte un gran número de puestos de trabajo, así que el sector privado será el responsable de crear empleo. Asumamos entonces que la economía puede igualar el ritmo de 116.000 nuevas nóminas privadas mensuales registrado entre 2003 y 2007. Si la creación de empleo vuelve a crecer al 1% anual, el actual índice de paro del 10% tardaría cuatro años en alcanzar nuevamente en la cifra “normal” del 6%.

Sin embargo, el crecimiento de la población activa eleva esos cálculos. En términos absolutos, tendrán que pasar cinco años para igualar el techo de 2007 de 146 millones de trabajadores en activo. Además, la reincorporación de desanimados ciudadanos en busca de empleo, y de aquellos obligados a aceptar trabajos a tiempo parcial, ralentizará el descenso del índice de paro. Tampoco se producirán boom insostenibles de los sectores inmobiliario y financiero que favorezcan la creación de empleo, por no hablar de la necesidad de subir los impuestos. Decididamente, las bajas tasas de desempleo se están convirtiendo en algo inusual.

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El programa de compra de bonos del BCE

por Lex. Financial Times

Los pequeños pasos son con frecuencia los más efectivos. El Banco Central Europeo ha comprado sólo 36.000 millones de euros de deuda soberana, de unas reservas de 7,3 billones de euros, desde que comenzase su programa de compra de bonos el mes pasado.

Pero ha conseguido su, reconozcamos, pequeño objetivo –devolver la funcionalidad a un mercado congelado–. Se centró en títulos griegos, irlandeses y portugueses en segmentos específicos del mercado. Los agradecidos vendedores –probablemente bancos sobreexpuestos– se han apresurado a agarrarse a este salvavidas, provocando algunos acontecimientos imprevisibles. La rentabilidad de los bonos griegos a dos años, por ejemplo, ha caído del 18% el 7 de mayo al 7,5% en la actualidad.

Sin embargo, el mercado de bonos gubernamentales de la eurozona sigue sin despertar atracción. No existe apetito por bonos que no sean alemanes, excepto por parte de los bancos centrales. Los diferenciales han empezado a aumentar de nuevo; la rentabilidad a 10 años de los títulos españoles es 1,8 puntos porcentuales superior a la de sus equivalentes alemanes. Y lo que resulta aún más preocupante, el rendimiento de los bonos italianos a 10 años, en el 4,2%, vuelve a situarse al mismo nivel que antes de iniciarse la intervención del BCE. Hay temores comprensibles, aunque seguramente infundados, en Alemania a que las compras de bonos no sean más que trasferencias ocultas para rescatar a los bancos franceses.

Otro motivo de preocupación más lógico gira en torno a si este aumento de los márgenes es consecuencia de la intervención del BCE o se produce pese a ella. Es posible que asistamos a un cambio de tendencia a largo plazo a medida que los inversores desempolven los manuales sobre el precio del riesgo que guardaron con el lanzamiento del euro. Pero a este proceso todavía le queda camino por recorrer. Fijémonos en España. Sus bonos no resultan atractivos porque no ofrecen la recompensa adecuada al riesgo que implica su compra. Los bonos españoles a diez años rentan cerca de un 4,5%, mientras que el rendimiento de los bonos alemanes a diez años es del 2,7%. Para muchos inversores, ese margen es muy estrecho. Puede ser tan simple como eso.

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2010/06/03

La inflación salarial en China

por Lex. Financial Times

Los trabajadores itinerantes de China, conocidos como “fábricas sin humo”, muestran por fin algo de ardor. La japonesa Honda parece haber puesto fin a dos semanas de huelga en su planta de repuestos al subir el salario base casi un 25%.

En el caso de la taiwanesa Foxconn, el gigante mundial de la electrónica, el aparente culto al suicidio en su fábrica de Shenzen ha llevado a la directiva a ofrecer a sus empleados un aumento salarial del 30%. Teniendo en cuenta que las horas extra se calculan generalmente como un porcentaje del sueldo base, el salario efectivo habrá subido aún más.

Los fabricantes del Delta del Río Perla, el centro de exportaciones de China, ya están acostumbrados a la inflación salarial: los sueldos mínimos mensuales se han multiplicado por más del doble desde 2001. Pero esta oleada de activismo parece distinta. Y lo que es más importante, los efectos de la política china que prohíbe tener más de un hijo por pareja, vigente desde hace 31 años, han provocado que la población de entre 20 y 39 años –la principal fuente de mano de obra– se haya reducido más de un 20% en la última década.

Entretanto, los inmensos estímulos económicos han protegido a la economía de los efectos más graves del hundimiento de las exportaciones: los datos muestran una tasa de creación de empleo entre septiembre y marzo ligeramente superior al 2%. Juntos, según CEIC, esos efectos han reducido por primera vez la ratio oferta de empleo/demanda por debajo del punto de equilibrio.

Los salarios de las fábricas ya registraban incrementos de dos dígitos sobre los niveles de 2009 antes de que se establecieran recientemente nuevos sueldos mínimos –Guangdong es una de las siete provincias en subir su salario base obligatorio en las últimas semanas–.

Además, todo esto se está desarrollando con el apoyo tácito de los planificadores de la economía. Si China tiene el más remoto interés en reequilibrar la economía hacia el consumo, alejándola de las exportaciones, la subida de los salarios reales en el sector industrial es una medida acertada.

Si eso alimenta la inflación, los políticos se reservan actuaciones que pueden compensarlo –desvincular al renminbi del dólar, por ejemplo–. Los fabricantes harían bien en hacerse a la idea de que tendrán que pagar salarios más altos, y de que probablemente obtengan márgenes más pequeños.

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2010/06/02

S&P advierte de que el precio de la vivienda en Europa podría caer de nuevo

por Paul Hannon

Según explicó la agencia de calificaciones Standard & Poor's el martes, pese a la caída sufrida desde el estallido de la burbuja en 2007, el precio de la vivienda en Europa sigue siendo demasiado alto, y podría bajar de nuevo a finales de este año o en 2011. Con la excepción de Alemania, el precio de los inmuebles en la mayoría de los países europeos registró una fuerte subida entre 1999 y 2007, antes de caer nuevamente a consecuencia de la crisis financiera y de la profunda recesión económica mundial que provocó.

En un informe, S&P señaló que la caída se está ralentizando, mientras que en el caso de Reino Unido los precios comenzaron a subir de nuevo en noviembre de 2009. Pero basándose en indicadores del valor a largo plazo como las ratios precio de la vivienda/alquiler y precio de la vivienda/renta familiar, el coste de los inmuebles sigue siendo demasiado alto en muchos países. “Es posible que aún no haya culminado la corrección de parte de los desequilibrios que generó la burbuja inmobiliaria de 1999-2007”, explicó S&P. “De ser así, pensamos que los precios podrían sufrir una segunda caída a finales de este año o principios de 2011”.

Un nuevo descenso del precio de la vivienda podría retrasar aún más la ya débil recuperación económica de Europa al afectar a la confianza de los consumidores y aumentar las pérdidas sobre los créditos hipotecarios firmados por los bancos europeos. S&P señaló que uno de los responsables de esa caída podría ser el aumento de la rentabilidad de los bonos gubernamentales de la eurozona, sobre los que se fija el precio de las hipotecas.

La agencia de valoraciones apuntó que el mercado inmobiliario francés era, claramente, el más sobrevalorado. Los precios sólo han caído un 8% desde su techo en el primer trimestre de 2008. En los ocho años previos, los precios de la vivienda se multiplicaron por más del doble. “Un análisis de los mercados que todavía muestran rastros de espuma permite ver que Francia lidera con firmeza el grupo de los países con precios más sobrevalorados”, señaló S&P.

El precio de la vivienda en España ha experimentado una caída mayor desde su máximo, pero S&P asegura que podría bajar aún más, hasta un 12,5%. Esto supondría una mala noticia para las cajas de ahorros del país, que ya sufren dificultades a consecuencia del alto número de créditos concedidos durante los diez años de boom inmobiliario, y que dieron lugar a la construcción de cientos de miles de viviendas que siguen vacías.

En las últimas semanas, 12 de las 45 cajas de ahorros españolas han iniciado negociaciones de fusión, y una décimo tercera ha tenido que ser rescatada por el banco central. El sector, que había resistido las presiones del Gobierno para iniciar fusiones, ha cedido finalmente a lo inevitable, movido por la disposición del Banco de España a hacerse cargo de las entidades con problemas, y por las nuevas normas que propuso y que obligarían a todos los bancos españoles a acelerar el reconocimiento de las pérdidas derivadas de los préstamos incobrables.

“Pensamos que es posible que el ajuste del mercado inmobiliario se prolongue durante, al menos, otro año”, señaló S&P. El ritmo de caída del precio de la vivienda probablemente siga disminuyendo... pero tendrá que pasar como mínimo otro año antes de que el mercado se estabilice”.

Irlanda también experimentó un boom de la construcción de nuevas viviendas alimentado por el crédito barato durante la pasada década. Desde el máximo registrado en 2007, los precios han sufrido una fuerte caída, y siguen bajando con rapidez. S&P explicó que “el mercado parece infravalorado en la actualidad”, pero prevé, en cualquier caso, otro descenso del 10% antes de que los precios toquen fondo en 2011, a consecuencia del escaso número de hipotecas concedidas, el exceso de oferta de casas sin vender, la recesión y el alto índice de desempleo.

La empresa de ráting señaló que las perspectivas para el precio de la vivienda en Reino Unido son menos claras, ya que algunos indicadores apuntan a que el mercado está infravalorado y otros justo lo contrario. “Esto podría apuntar a que se avecina otra corrección”, advirtió la agencia. Sin embargo, añadió que lo más probable es que los precios sigan subiendo en los próximos trimestres, aunque a un ritmo lento.

Frente a Irlanda y España, el fuerte incremento del precio de la vivienda en Reino Unido la pasada década no se asocia a un boom de la construcción. Y teniendo en cuenta el aumento de la población, Reino Unido sufre una “escasez crónica de viviendas”.

“La contracción de los precios asociada a la crisis que vive en la actualidad el mercado británico probablemente haya tocado en gran medida a su fin... pero es posible que el aumento del precio de la vivienda se ralentice sensiblemente en los próximos trimestres”, apuntó S&P.

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La salida según los pesimistas

por Lex Column

Los alarmistas advirtieron de que el final de la relajación cuantitativa en abril tendría consecuencias desastrosas. En su opinión, los precios de los activos, sostenidos de forma artificial por la Reserva Federal de EEUU caerían , provocando un aumento de la rentabilidad y frenando la incipiente recuperación de la economía estadounidense. Pero el tiempo pasó y los augurios no se cumplían; parecía que los mercados eran capaces de funcionar correctamente sin ayuda.

Todo apuntaba a que la Fed había completado con éxito la llamada “estrategia de salida”. Pero, ¿es una coincidencia que 23 días después el S&P 500 registrara el máximo anual y que desde entonces los otros mercados parezcan haber perdido el rumbo? Los préstamos interbancarios a tres meses, la rentabilidad de los bonos corporativos y otros indicadores del riesgo están en sus niveles máximos desde el colapso de Lehman Brothers. Los inversores están optando por la seguridad de la deuda pública. La crisis en la eurozona tiene en vilo a todo el mundo. La economía de EEUU también presenta síntomas de debilidad que muchos esperaban se hubieran superado a estas alturas. La brusca caída de la demanda europea no sirve de mucha ayuda.

Al final, parece que el fin de la relajación cuantitativa tiene algo que ver en todo esto. Para empezar, los agregados monetarios comenzaron a caer cuando la Fed comenzó a reducir sus operaciones de relajación cuantitativa. Según la consultora Capital Economics, el M2 ha recuperado posiciones últimamente porque los inversores huyeron despavoridos de los mercados de renta variable, pero la tendencia es a la baja. Obtener liquidez del sistema bancario en una economía debilitada es peligroso, sobre todo si tenemos en cuenta las cantidades implicadas. A finales de marzo, la Fed controlaba 1,25 billones de activos respaldados por hipotecas, algo menos de una cuarta parte del mercado. Eso equivale a casi el 10% del PIB.

El problema es que, indirectamente, la relajación cuantitativa podría haber servido para respaldar a otros mercados. Mientras los inversores rellenan el hueco que ha dejado la Fed en los activos respaldados por hipotecas, buena parte de ese dinero vendrá de depósitos bancarios de la Fed, pero habrá que vender otros activos. Prolongar la relajación cuantitativa de forma indefinida comportaba riesgos, pero abandonar esta estrategia podría ser tan perjudicial como auguraban los más catastrofistas.

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