2010/06/07

La banca española aventaja en capital y liquidez a las entidades europeas

por M. Martínez / A. Monzón

El sector financiero sigue haciendo frente a la crisis. A las puertas de cumplirse tres años del estallido de las primeras tensiones, las provocadas por el colapso de dos hedge fund de Bears Stearns en julio de 2007, el horizonte vuelve a encapotarse.

El importante deterioro de las finanzas públicas, que ha vuelto a poner en jaque los mercados financieros y que amenaza la incipiente recuperación económica por los severos planes de ajuste fiscal que deberán poner en marcha los gobiernos, supone un paso atrás y un renovado obstáculo para la banca.

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Las entidades españolas, con todo, afrontan el resurgir de la crisis desde una posición relativa mejor que la de sus homólogas europeas. Su base de capital y su balance, más estables que las de sus competidoras, juegan a su favor, según se desprende de los datos de un estudio realizado por R.R. de Acuña y Asociados, a partir de los balances a cierre de 2009 publicados por el Banco de España y el Banco Central Europeo (BCE).

Solvencia
En conjunto, el sistema financiero español está mejor capitalizado que el de las principales economías europeas. El capital y las reservas de los bancos y cajas de ahorros españolas (incluyendo las provisiones acumuladas por las entidades) es equivalente al 7,9% de su pasivo, por encima de la media de la zona euro, situada en el 6,2%. Los recursos con los que cuenta la banca española superan ampliamente las disponibilidades de países como Alemania o Francia, donde la relación entre el capital y reservas, y el pasivo de la banca alcanza el 5,1% y 5,9%, respectivamente. En Bélgica, Holanda y Luxemburgo los porcentajes son incluso más bajos, al situarse por debajo del 5%.

La liquidez, detonante de la crisis y factor que vuelve a cobrar máxima actualidad ante las renovadas tensiones en los mercados de financiación mayorista, es otro aspecto en el que la banca española tiene menos presión: depende menos que otras entidades de la liquidez que suministra el BCE y los depósitos de clientes, que presentan más estabilidad, tienen un mayor peso.

El saldo de los depósitos de instituciones financieras monetarias (indicativos de la apelación al BCE) representa, en el conjunto de la zona euro, el 20,3% del pasivo. En Alemania, la relación alcanza el 21,4% y en Francia, incluso el 23,6%, en contraste con la ratio de la banca española, del 15,1%. En España, el porcentaje que suponen las imposiciones de clientes con respecto al pasivo se aproxima al 50%, a distancia del 32% de la banca en Europa. Este factor da mayor estabilidad a los recursos captados, dado que gran parte de los mismos proceden de particulares de dentro del país.

Activo
La estructura del activo del sector en España, por su parte, refleja el boom del crédito registrado hasta el estallido de la crisis. La fuerte demanda interna de financiación ha favorecido que los fondos canalizados por la banca hacia el exterior de la zona euro apenas representen el 5% del activo. Sólo Italia presenta un porcentaje más reducido (2,6%). En la zona euro, la media alcanza el 13,7%, de la que se distancian países como Malta (57,5%) o Irlanda (39%).

Buena parte de ese flujo de crédito que demandaba la economía española ha ido hacia hipotecas para viviendas concedidas a familias. Tienen mayor protagonismo que en el resto de Europa, pero son créditos con un menor perfil de riesgo. El inmueble que actúa de garantía mejora las perspectivas de recuperación de la deuda. Junto a las hipotecas de familias, la financiación también llegó con ímpetu a las compañías, en concreto, a los sectores de construcción e inmobiliario –la mitad del crédito a empresas –, el Talón de Aquiles de la banca en España.

Otro elemento en el que el sector financiero español presenta una mejor posición es el relativo a los resultados. La relación entre los beneficios y los fondos propios en los bancos españoles alcanza el 12%, frente al 3% de las entidades italianas y el 2,5% de la banca francesa. En la Unión Europea, Reino Unido, Holanda y Alemania, esta ratio incluso es negativa.

El crédito al sector inmobiliario y constructor, el punto débil
La banca española ha capeado la crisis financiera, pero no ha podido sortear con tanto éxito el desplome del mercado inmobiliario, debido a su elevada exposición al sector, tras una década de auge continuo de este negocio en España. Según datos de los balances a cierre de 2009, las empresas inmobiliarias y las constructoras, con una tasa de morosidad que ronda el 10%, acaparan el 56% de la financiación a empresas concedida por las cajas de ahorros, un porcentaje que se sitúa en el 38% en el caso de los bancos.

El importe de los préstamos suscritos con estos sectores es equivalente al 316% de los recursos propios de las cajas y al 134% de los fondos de los bancos. A la hora de gestionar el riesgo inmobiliario, el sector ha recurrido en los últimos dos años a las compras y canjes de deuda por los inmuebles que garantizan los préstamos. Las adquisiciones de activos se han ralentizado desde hace meses, pero el sector afronta ahora la llegada de los inmuebles adjudicados (llegan a la entidad tras un proceso de embargo judicial).

El montante total de la cartera asciende a 60.000 millones de euros. Los inmuebles adquiridos pesan un 1,42% en el balance de las cajas, mientras que en los bancos la ponderación es del 0,83%. Según la consultora, la banca en su conjunto podría sufrir pérdidas de 50.000 millones por su exposición al sector inmobiliario. Pero los bancos en mayor medida y las cajas de ahorros podrían asumir este impacto, que quedaría cubierto con sus provisiones genéricas. Este escenario, en cualquier caso, refleja la situación media de las instituciones de crédito. Dentro de ésta, existe gran heterogeneidad en el escenario que afrontan las distintas entidades.

Fuente: Expansión

2010/06/04

Los datos de empleo en EEUU

por Lex Column

La recuperación económica es la lenta vuelta a la normalidad cuando los tipos de interés y el desempleo no son ya un aspecto destacable. Sin embargo, el mensaje subyacente de los desalentadores datos de empleo conocidos el viernes es que la economía estadounidense tardará en recuperar la normalidad.

Centrémonos en las variaciones que el informe de mayo de la Oficina de Estadísticas Laborales muestra en el empleo privado. Las contrataciones temporales para la elaboración del censo dieron un fuerte impulso a la cifra, pero el sector privado sólo aportó 41.000 empleos –muy por debajo de la media prevista por los economistas de 180.000 contrataciones–.

El descenso de los puestos de trabajo en el sector minorista y el débil crecimiento de las nóminas en construcción y ocio, después de un sólido mes de abril, sugieren la influencia del clima. Sin embargo, la economía sumó una media de sólo 130.000 empleos comerciales en abril y mayo, un índice de recuperación muy discreto.

Teniendo en cuenta el débil estado de las finanzas federales y, especialmente, de las estatales, es poco probable que en los próximos años el Gobierno oferte un gran número de puestos de trabajo, así que el sector privado será el responsable de crear empleo. Asumamos entonces que la economía puede igualar el ritmo de 116.000 nuevas nóminas privadas mensuales registrado entre 2003 y 2007. Si la creación de empleo vuelve a crecer al 1% anual, el actual índice de paro del 10% tardaría cuatro años en alcanzar nuevamente en la cifra “normal” del 6%.

Sin embargo, el crecimiento de la población activa eleva esos cálculos. En términos absolutos, tendrán que pasar cinco años para igualar el techo de 2007 de 146 millones de trabajadores en activo. Además, la reincorporación de desanimados ciudadanos en busca de empleo, y de aquellos obligados a aceptar trabajos a tiempo parcial, ralentizará el descenso del índice de paro. Tampoco se producirán boom insostenibles de los sectores inmobiliario y financiero que favorezcan la creación de empleo, por no hablar de la necesidad de subir los impuestos. Decididamente, las bajas tasas de desempleo se están convirtiendo en algo inusual.

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El programa de compra de bonos del BCE

por Lex. Financial Times

Los pequeños pasos son con frecuencia los más efectivos. El Banco Central Europeo ha comprado sólo 36.000 millones de euros de deuda soberana, de unas reservas de 7,3 billones de euros, desde que comenzase su programa de compra de bonos el mes pasado.

Pero ha conseguido su, reconozcamos, pequeño objetivo –devolver la funcionalidad a un mercado congelado–. Se centró en títulos griegos, irlandeses y portugueses en segmentos específicos del mercado. Los agradecidos vendedores –probablemente bancos sobreexpuestos– se han apresurado a agarrarse a este salvavidas, provocando algunos acontecimientos imprevisibles. La rentabilidad de los bonos griegos a dos años, por ejemplo, ha caído del 18% el 7 de mayo al 7,5% en la actualidad.

Sin embargo, el mercado de bonos gubernamentales de la eurozona sigue sin despertar atracción. No existe apetito por bonos que no sean alemanes, excepto por parte de los bancos centrales. Los diferenciales han empezado a aumentar de nuevo; la rentabilidad a 10 años de los títulos españoles es 1,8 puntos porcentuales superior a la de sus equivalentes alemanes. Y lo que resulta aún más preocupante, el rendimiento de los bonos italianos a 10 años, en el 4,2%, vuelve a situarse al mismo nivel que antes de iniciarse la intervención del BCE. Hay temores comprensibles, aunque seguramente infundados, en Alemania a que las compras de bonos no sean más que trasferencias ocultas para rescatar a los bancos franceses.

Otro motivo de preocupación más lógico gira en torno a si este aumento de los márgenes es consecuencia de la intervención del BCE o se produce pese a ella. Es posible que asistamos a un cambio de tendencia a largo plazo a medida que los inversores desempolven los manuales sobre el precio del riesgo que guardaron con el lanzamiento del euro. Pero a este proceso todavía le queda camino por recorrer. Fijémonos en España. Sus bonos no resultan atractivos porque no ofrecen la recompensa adecuada al riesgo que implica su compra. Los bonos españoles a diez años rentan cerca de un 4,5%, mientras que el rendimiento de los bonos alemanes a diez años es del 2,7%. Para muchos inversores, ese margen es muy estrecho. Puede ser tan simple como eso.

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2010/06/03

La inflación salarial en China

por Lex. Financial Times

Los trabajadores itinerantes de China, conocidos como “fábricas sin humo”, muestran por fin algo de ardor. La japonesa Honda parece haber puesto fin a dos semanas de huelga en su planta de repuestos al subir el salario base casi un 25%.

En el caso de la taiwanesa Foxconn, el gigante mundial de la electrónica, el aparente culto al suicidio en su fábrica de Shenzen ha llevado a la directiva a ofrecer a sus empleados un aumento salarial del 30%. Teniendo en cuenta que las horas extra se calculan generalmente como un porcentaje del sueldo base, el salario efectivo habrá subido aún más.

Los fabricantes del Delta del Río Perla, el centro de exportaciones de China, ya están acostumbrados a la inflación salarial: los sueldos mínimos mensuales se han multiplicado por más del doble desde 2001. Pero esta oleada de activismo parece distinta. Y lo que es más importante, los efectos de la política china que prohíbe tener más de un hijo por pareja, vigente desde hace 31 años, han provocado que la población de entre 20 y 39 años –la principal fuente de mano de obra– se haya reducido más de un 20% en la última década.

Entretanto, los inmensos estímulos económicos han protegido a la economía de los efectos más graves del hundimiento de las exportaciones: los datos muestran una tasa de creación de empleo entre septiembre y marzo ligeramente superior al 2%. Juntos, según CEIC, esos efectos han reducido por primera vez la ratio oferta de empleo/demanda por debajo del punto de equilibrio.

Los salarios de las fábricas ya registraban incrementos de dos dígitos sobre los niveles de 2009 antes de que se establecieran recientemente nuevos sueldos mínimos –Guangdong es una de las siete provincias en subir su salario base obligatorio en las últimas semanas–.

Además, todo esto se está desarrollando con el apoyo tácito de los planificadores de la economía. Si China tiene el más remoto interés en reequilibrar la economía hacia el consumo, alejándola de las exportaciones, la subida de los salarios reales en el sector industrial es una medida acertada.

Si eso alimenta la inflación, los políticos se reservan actuaciones que pueden compensarlo –desvincular al renminbi del dólar, por ejemplo–. Los fabricantes harían bien en hacerse a la idea de que tendrán que pagar salarios más altos, y de que probablemente obtengan márgenes más pequeños.

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2010/06/02

S&P advierte de que el precio de la vivienda en Europa podría caer de nuevo

por Paul Hannon

Según explicó la agencia de calificaciones Standard & Poor's el martes, pese a la caída sufrida desde el estallido de la burbuja en 2007, el precio de la vivienda en Europa sigue siendo demasiado alto, y podría bajar de nuevo a finales de este año o en 2011. Con la excepción de Alemania, el precio de los inmuebles en la mayoría de los países europeos registró una fuerte subida entre 1999 y 2007, antes de caer nuevamente a consecuencia de la crisis financiera y de la profunda recesión económica mundial que provocó.

En un informe, S&P señaló que la caída se está ralentizando, mientras que en el caso de Reino Unido los precios comenzaron a subir de nuevo en noviembre de 2009. Pero basándose en indicadores del valor a largo plazo como las ratios precio de la vivienda/alquiler y precio de la vivienda/renta familiar, el coste de los inmuebles sigue siendo demasiado alto en muchos países. “Es posible que aún no haya culminado la corrección de parte de los desequilibrios que generó la burbuja inmobiliaria de 1999-2007”, explicó S&P. “De ser así, pensamos que los precios podrían sufrir una segunda caída a finales de este año o principios de 2011”.

Un nuevo descenso del precio de la vivienda podría retrasar aún más la ya débil recuperación económica de Europa al afectar a la confianza de los consumidores y aumentar las pérdidas sobre los créditos hipotecarios firmados por los bancos europeos. S&P señaló que uno de los responsables de esa caída podría ser el aumento de la rentabilidad de los bonos gubernamentales de la eurozona, sobre los que se fija el precio de las hipotecas.

La agencia de valoraciones apuntó que el mercado inmobiliario francés era, claramente, el más sobrevalorado. Los precios sólo han caído un 8% desde su techo en el primer trimestre de 2008. En los ocho años previos, los precios de la vivienda se multiplicaron por más del doble. “Un análisis de los mercados que todavía muestran rastros de espuma permite ver que Francia lidera con firmeza el grupo de los países con precios más sobrevalorados”, señaló S&P.

El precio de la vivienda en España ha experimentado una caída mayor desde su máximo, pero S&P asegura que podría bajar aún más, hasta un 12,5%. Esto supondría una mala noticia para las cajas de ahorros del país, que ya sufren dificultades a consecuencia del alto número de créditos concedidos durante los diez años de boom inmobiliario, y que dieron lugar a la construcción de cientos de miles de viviendas que siguen vacías.

En las últimas semanas, 12 de las 45 cajas de ahorros españolas han iniciado negociaciones de fusión, y una décimo tercera ha tenido que ser rescatada por el banco central. El sector, que había resistido las presiones del Gobierno para iniciar fusiones, ha cedido finalmente a lo inevitable, movido por la disposición del Banco de España a hacerse cargo de las entidades con problemas, y por las nuevas normas que propuso y que obligarían a todos los bancos españoles a acelerar el reconocimiento de las pérdidas derivadas de los préstamos incobrables.

“Pensamos que es posible que el ajuste del mercado inmobiliario se prolongue durante, al menos, otro año”, señaló S&P. El ritmo de caída del precio de la vivienda probablemente siga disminuyendo... pero tendrá que pasar como mínimo otro año antes de que el mercado se estabilice”.

Irlanda también experimentó un boom de la construcción de nuevas viviendas alimentado por el crédito barato durante la pasada década. Desde el máximo registrado en 2007, los precios han sufrido una fuerte caída, y siguen bajando con rapidez. S&P explicó que “el mercado parece infravalorado en la actualidad”, pero prevé, en cualquier caso, otro descenso del 10% antes de que los precios toquen fondo en 2011, a consecuencia del escaso número de hipotecas concedidas, el exceso de oferta de casas sin vender, la recesión y el alto índice de desempleo.

La empresa de ráting señaló que las perspectivas para el precio de la vivienda en Reino Unido son menos claras, ya que algunos indicadores apuntan a que el mercado está infravalorado y otros justo lo contrario. “Esto podría apuntar a que se avecina otra corrección”, advirtió la agencia. Sin embargo, añadió que lo más probable es que los precios sigan subiendo en los próximos trimestres, aunque a un ritmo lento.

Frente a Irlanda y España, el fuerte incremento del precio de la vivienda en Reino Unido la pasada década no se asocia a un boom de la construcción. Y teniendo en cuenta el aumento de la población, Reino Unido sufre una “escasez crónica de viviendas”.

“La contracción de los precios asociada a la crisis que vive en la actualidad el mercado británico probablemente haya tocado en gran medida a su fin... pero es posible que el aumento del precio de la vivienda se ralentice sensiblemente en los próximos trimestres”, apuntó S&P.

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