2009/02/27

Es hora de dejar al descubierto las CDO

por Gillian Tett

Sencillamente, ¿qué valor debería tener en estos momentos un vehículo de deuda respaldado por bonos vinculados a hipotecas subprime? Hace dos años, la mayor parte de bancos y aseguradoras suponían que la respuesta era, como mínimo, el 100% de su valor nominal.

Desde entonces, sin embargo, el "precio" ha caído en picado, provocando amortizaciones de decenas de miles de millones de dólares, sobre todo las relacionadas con un producto conocido como obligaciones de deuda colateralizada (CDO, en sus siglas en inglés) referenciadas a valores respaldados por hipotecas (ABS). Pero a medida que los ceros vinculados a las amortizaciones se multiplican, un cierto tono de ironía rodea a estas cifras. A pesar del hecho de que los banqueros solían promocionar las CDO como una herramienta para crear mercados de capital más "completos", antes de la crisis, pocos de esos instrumentos llegaron a funcionar como cualquier otro producto del mercado real– y, desde entonces, menos todavía.

Por tanto, las caídas de los precios, que han hecho estragos en los balances de los bancos, no están basados en cifras del mercado real, sino en modelos extrapolados de índices como el ABX, vinculado a derivados hipotecarios.

De modo que, lo que ha hecho estallar a los mercados de capitales ha sido una serie de oscilaciones en los precios que siempre se consideraron bastante abstractas. Esto supone un replanteamiento del concepto de banca virtual, que deja su reputación bajo mínimos.

No obstante, por fin hay cierta dosis de realismo ante un panorama tan desalentador. En las últimas semanas, banqueros de entidades como JPMorgan Chase y Wachovia han estado examinando datos para intentar dilucidar qué ha pasado con aquellas CDO de ABS.

Las conclusiones son sorprendentes. Desde finales de 2005 hasta mediados de 2007, se emitieron aproximadamente 450.000 millones de dólares (353.000 millones de euros) de CDO de ABS; de éstas, un tercio se crearon de bonos respaldados por hipotecas con un alto nivel de riesgo (conocidos como CDO basada en tramos mezzanine de ABS) y el resto, de tramos más seguros.

De ese grupo, casi 305.000 millones de dólares de CDO se encuentran ahora en estado de impago; las CDO de Merrill Lynch encabezan la lista, seguidas por las de UBS y las de Citigroup.

No obstante, el verdadero desastre ha llegado después de esos impagos. JPMorgan calcula que 102.000 millones de dólares de CDO ya se han liquidado. La tasa media de recuperación de tramos de deuda super-senior– que se consideraban los más seguros, de ahí que su calificación fuera AAA, ha sido de un 32% para las CDO de alta solvencia. No obstante, en el caso de los tramos mezzanine, la tasa de recuperación de activos AAA ha sido tan sólo de un 5%.

Se podría decir que esto es un caso extremo. Los préstamos subprime concedidos en 2006 y 2007 han tenido un alto índice de impagos y las CDO que ya se han liquidado son, seguramente las más afectadas.

Me arriesgaría a decir que éste sea seguramente el peor resultado de la historia para unos activos de calificación "triple A". No es de extrañar que muchos inversores muestren ahora tanto cinismo ante la opinión de banqueros y agencias de calificación crediticia. Después de todo, cuando el ABX comenzó a adoptar un tono de absoluto pesimismo hace año y medio, muchos bancos aseguraron que era ridículo que amortizaran sus activos hipotecarios a precios extrapolados del ABX, ya que siempre se creyó que el ABX exageraba las posibles pérdidas futuras. Incluso el Banco de Inglaterra pareció sumarse a esa opinión.

Ahora que el ABX parece apuntar que los activos vinculados a hipotecas subprime con calificación AAA tienen un valor de 40 céntimos de dólar , la conclusión podría considerarse demasiado optimista en relación con algunas CDO. ¿En qué lugar quedan ahora los bancos? En realidad no sabremos si esa terrible pérdida del 95% es algo excepcional hasta que se liquide el resto de CDO de ABS. No obstante, por mi parte, creo que lo que ha ocurrido hace pensar más que nunca que los financieros que ahora se enfrentan a la cruda realidad debieran aprender algo sobre precios de mercado.

Hasta ahora, la mayoría de los banqueros y políticos, se han resistido a aceptar esta teoría, por temor a que las ventas públicas rebajaran excesivamente los precios. Ese miedo es comprensible. Al fin y al cabo, en este momento hay muy pocos inversores con ganas o capacidad de asumir riesgos. No obstante, en un mundo en el que los inversores ya sienten un pánico atroz por su incapacidad de establecer un valor y en el que la tasa de recuperación de activos con calificación "triple A" se sitúa en sólo un 5%, llevar a cabo una venta descontrolada sería la "menos mala" de las terribles alternativas que quedan. Después de todo, si en una subasta abierta las CDO vinculadas a hipotecas acaban teniendo un valor cercano a cero, por lo menos sabremos en qué medida ha quedado afectado el capital de bancos y aseguradoras. Y, si se alcanza un precio superior, el hecho podría levantar el ánimo de los inversores. Sea como fuere, hasta que los inversores sepan distinguir el valor de los productos, resultará muy difícil recuperar la confianza en los mercados de capitales y en los bancos. Las autoridades estadounidenses que ahora ponen en funcionamiento nuevos mecanismos bancarios harían bien en tomar nota.

EEUU amplía su control de Citigroup con un tercer rescate

por Expansión.com

Puede que a la tercera tampoco vaya la vencida. Las acciones del que fuera el mayor banco del mundo se desinflan un 40% en la preapertura de Wall Street, justo después de conocerse su tercer rescate. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos convertirá sus acciones preferentes en ordinarias, y ampliará al 36% su control en Citigroup, que ha desvelado otros 9.000 millones de pérdidas.

La primera reacción de los mercados al nuevo acuerdo entre el Tesoro y Citigroup pone de manifiesto el profunda desencanto de los inversores. Las acciones del banco, en apenas diez minutos, han pasado de cotizar en tablas a desplomarse otro 26% en la preapertura de Wall Street. Este porcentaje se eleva al 37% a medida que se acerca la apertura.

El nuevo rescate no incluye ninguna inyección adicional de capital público en Citigroup, después de los 45.000 millones de dólares concedidos a finales del pasado ejercicio. Además, diluirá la participación de los actuales accionistas del banco, y elevará al 36% el capital en manos públicas. El propio banco ha reconocido en este sentido que la decisión de diluir la participación de los accionistas fue difícil.

El Tesoro se limitará a convertir sus acciones preferentes, por importe de hasta 25.000 millones de dólares, en acciones ordinarias, con el objetivo, en principio, de mejorar el balance del banco, a través de su base de capital, y la protección a los accionistas contra posibles pérdidas.

Más pérdidas y cancelación del dividendo
El banco no sólo ha anunciado hoy novedades específicas sobre el tercer plan de rescate. Para mayor inquietud del mercado, ha adelantado otros 9.600 millones de provisiones durante el cuarto trimestre del pasado año, de forma que el resultado conjunto de 2008 arrojaría unas pérdidas de 27.700 millones, frente a los 18.700 millones anunciados con anterioridad. La sangría en sus cuentas provocará la supresión del dividendo tanto en sus acciones ordinarias como en las preferentes.

Los ajustes se extenderán, además, al consejo de administración del banco, que será sometido un completo proceso de remodelación. Además, la dirección del banco ha aceptado restringir sus retribuciones y el uso de 'lujos' como el avion privado.

EE.UU. proyecta su déficit fiscal con una dosis de optimismo

Por Sudeep Reddy

WASHINGTON—La Casa Blanca cifra sus esperanzas en una serie de presunciones económicas optimistas para su presupuesto que le permiten al gobierno estimar una reducción del déficit en los próximos años mayor a lo que muchos analistas privados prevén.

El pronóstico del presupuesto asume que el producto interno bruto de Estados Unidos —la producción total del país— descenderá cerca de 1,2% este año, mientras que los pronósticos privados —medidos por el sondeo Blue Chip— estiman un declive del 1,9%. El equipo de Barack Obama pronostica un crecimiento de 3,2% para el año que viene, mientras que analistas profesionales esperan una expansión del 2,1%.

Las previsiones económicas son vitales para los pronósticos presupuestarios. Un crecimiento más fuerte se traduce en más ganancias para las empresas y más ingresos para las personas. Eso significa una mayor recaudación tributaria, lo que puede reducir el déficit anual del país, así como su deuda total.

El presupuesto de Obama sitúa el déficit en menos de US$600.000 millones a partir de 2012, comparado con US$1,75 billones (millón de millones) este año. Lograr eso requiere que el PIB crezca más de 4% por año para entonces —lo que significa que EE.UU. volvería rápidamente a las tasas de crecimiento que disfrutó en los años de bonanza de los 90— después del peor shock financiero desde la Gran Depresión. Un crecimiento tal estaría más de un punto porcentual por encima de las estimaciones de crecimiento del sector privado para 2011 y 2012.

Hablando con reporteros el jueves, la economista de la Casa Blanca Christina Romer calificó las proyecciones como "un pronóstico honesto", basado en las estimaciones de los analistas profesionales del gobierno. "Yo rechazaría la premisa de que vemos las cosas color de rosa", dijo. "Sin duda somos un poco más optimistas, pero no descabellados".

Romer, presidenta del Consejo de Asesores Económicos del presidente, dijo que el pronóstico incorpora los efectos esperados del recientemente aprobado paquete de estímulo económico de US$787.000 millones, el continuo rescate del sector financiero y los planes para ayudar al mercado inmobiliario, así como a los propietarios de vivienda. Apuntó que algunos análisis del sector privado, que son calculados por el sondeo Blue Chip, no incluyen plenamente todas esas medidas.

El gobierno de Obama dista de ser el primero en argumentar que sus políticas ayudarán a la economía más de lo que asumen los analistas privados. En febrero de 2008, el gobierno de George W. Bush predijo que la economía crecería 2,7% ese año. Pronosticadores privados en esos momentos situaron la expansión en 2,2%. Ambos resultaron ser demasiado optimistas. La estimación más reciente del gobierno mostró un crecimiento de 1,3% en 2008, que podría reducirse aún más tras revisiones.

En los años de Ronald Reagan, el gobierno también fue conocido por pronósticos "color rosa".

En un aspecto importante, los pronósticos del gobierno se enfrentan con los de la Reserva Federal: ambos calculan una tasa de crecimiento de largo plazo de alrededor del 2,6%. Pero algunas presunciones de la Casa Blanca son mucho más optimistas que las del banco central.

La mayoría de los funcionarios de la Fed, que han demostrado en varias ocasiones ser demasiado optimistas respecto a la recuperación, calculan una tasa de desempleo de entre 8,5% y 8,8% para el cuatro trimestre de 2009 y de entre 8% y 8,3% para fines de 2010. El gobierno sitúa el promedio anual para 2010 en 7,9%, a pesar de que el banco central y la mayoría de los analistas privados esperan que el desempleo continúe por encima del 8% —y en algunos casos cerca de 9%— durante la mayor parte del año.

Los economistas de Goldman Sachs, cuyos pronósticos estuvieron entre los más acertados el año pasado, esperan que el desempleo llegue a 9,5% a fines de 2010. Jan Hatzius, el economista en jefe de la firma para EE.UU., dice que el estímulo fiscal debería tener un efecto significativo pero la probabilidad de que la mayoría del dinero sea ahorrado limitaría su efecto.

"Con lo que tenemos más dudas es con la tendencia subyacente. La tendencia subyacente es muy, muy pobre", afirma Hatzius. Goldman ha predecido que el PIB se reducirá 1,8% en 2009, pero Hatzius reconoce que "será más bajo que eso".

Los 27 ratifican la subida a 100.000 euros de la garantía de los depósitos

Efe - Bruselas - 26/02/2009

Los Veintisiete dieron hoy el visto bueno definitivo al aumento de la garantía de los depósitos en caso de quiebra de una entidad hasta 50.000 euros a partir del 30 de junio y hasta 100.000 euros el 31 de diciembre de 2010.

El plazo de cobro también se verá reducido hasta un máximo de 35 días laborables (cinco días para determinar la bancarrota y qué depositarios tienen derecho a recuperar su dinero, y veinte días, con posibilidad de una prórroga de diez días, para efectuar el pago).

Fuente: Cinco Días

Las instituciones se movilizan al rescate de Europa del Este

por Expansión.com

Las instituciones internacionales comienzan a movilizarse para acudir al rescate de los países de Europa del Este más ahogados por la crisis. Recibirán 24.500 millones de euros del Banco Mundial, del BERD y del BEI para aliviar el temor de impagos. Al margen de esta ayuda, países como Hungría piden a la UE nuevos créditos.

Los mercados continúan sin poder atenuar la amenaza que supone la agudización de la crisis en los países de Europa del Este. Las últimas semanas se habían sucedido los llamamientos de ayuda, y éstos han comenzado a tomar forma hoy.

El Banco Mundial (BM) y los europeos Banco Europeo de Inversiones (BEI) y Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) concederán un préstamo de emergencia de 24.500 millones de euros, avalado por el Fondo Monetario Internacional. El BEI será el que aporte una mayor cantidad, 11.000 millones, frente a los 7.500 millones del BM y los 6.000 millones del BERD.

La decisión ha sido comunicada hoy mediante un comunicado conjunto emitido por las tres instituciones. En él, el presidente del BERD, Thomas Mirow, justifica la ayuda en el hecho de que "tenemos una especial responsabilidad sobre la región", y "porque nos hace económicamente sensibles".

Los analistas se han encargado de advertir en las últimas semanas sobre el efecto contagio que tendría en Europa occidental un mayor deterioro de la situación en los mercados emergentes del continente. Moody's fue uno de los primeros en activar todas las alertas, al amenazar a bancos de media Europa (los españoles se quedaron prácticamente al margen) con rebajas de ráting por su exposición a estos mercados. La suma total de esta exposición de los bancos occidentales europeos superaría los 1,2 billones de dólares.

Desde entonces, se han sucedido los recortes de ráting a países de Europa del Este. Letonia se convirtió en el segundo miembro de la UE, tras Rumanía, en tener una calificación crediticia por debajo del 'grado de inversión'. Y el pasado miércoles, S&P dejaba a Ucrania como el país europeo con peor ráting, CCC+, ampliando a escala estatal el fantasma de la suspensión de pagos.

La UE, a la espera
La concesión de estos 24.500 millones de euros está lejos todavía de solventar los problemas financieros de los países de Europa del Este. Buena prueba de ello es la petición realizada por el Gobierno de Hungría. Acude a la Unión Europea en busca de 180.000 millones de euros para las economías, bancos y empresas de Europa del Este.