2011/10/18

La UE podría acordar un requisito de capital de 9% para los bancos

Por Tom Fairless

DUSSELDORF (EFE Dow Jones)--Los líderes europeos acordarán nuevas medidas para combatir la incertidumbre del mercado en su cumbre del próximo fin de semana, entre ellas la exigencia de un ratio de 9% de core capital Tier 1 de los bancos considerados sistémicamente importantes, dijo el lunes el ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble.

Sin embargo, Schäuble añadió que es improbable que salga una solución permanente a la crisis de deuda de la cumbre del fin de semana.

En una conferencia, Schäuble dijo que "asume" que los líderes europeos acordarán un ratio de capital de 9% para las instituciones financieras sistémicamente importantes. Los líderes europeos darán pasos "para dar cobertura ante la incertidumbre en los mercados financieros", señaló.

La Unión Europea se ve presionada para presentar una solución a su crisis de deuda en la cumbre del 23 de octubre. Pero se enfrenta a resistencias de los bancos a los planes de aumentar la quita que se aplicará a la deuda griega y al plan de una recapitalización bancaria obligatoria.

Schäuble advirtió que se debe solucionar rápido la crisis de deuda para reducir el impacto en la economía alemana.

El límite constitucional a la deuda que tiene Alemania es importante para la estabilidad de la eurozona, y se necesita un acuerdo similar a nivel europeo, dijo Schäuble. Este mecanismo de control obliga al gobierno federal y a los gobiernos de los estados a eliminar virtualmente sus déficit públicos en un plazo de entre cinco y diez años.

2011/10/17

La buena racha bursátil no calma los temores de una nueva recesión global

Por Tom Lauricella

Es mejor que los inversionistas sigan mostrándose cautelosos durante algo más de tiempo.

Desde principios de octubre, las acciones y los commodities han protagonizado un repunte asombroso, revirtiendo algunas de las dolorosas pérdidas del tercer trimestre.

Tras tocar fondo el 3 de octubre, el Promedio Industrial Dow Jones subió más de 9%, mientras que el Standard & Poor's 500 avanzó más de 11% al cierre del viernes. En Francia, el índice CAC 40, aumentó 18% desde su mínimo a finales de septiembre. Los precios del crudo han subido 15% desde el 4 de octubre, el cobre trepó más de 8% y el euro se valoró 4% frente al dólar la semana pasada.

En otra señal del impresionante giro, los bonos del Tesoro de Estados Unidos, en los que se habían refugiado muchos inversionistas confundidos, han visto cómo sus precios han colapsado.

Sin embargo, muchos estrategas de mercado e inversionistas siguen inquietos. Lo que les preocupa es que el destino de los mercados financieros globales está en gran medida en manos de las autoridades gubernamentales de Europa y EE.UU. Ello ha arrojado un montón de herramientas de inversión por la ventana. Los inversionistas ya no pueden contar con la economía o con las ganancias de las empresas como principales impulsores de los mercados financieros.

"Los inversionistas no deberían bajar la guardia todavía", escribió el viernes Chen Zhao, de BCA Research, en un informe a sus clientes. "La dirección del mercado bursátil dependerá de cómo las autoridades en Europa reaccionan a la crisis bancaria. Desafortunadamente, es imposible predecir un proceso político que es tan claro como el barro".

Tony Crescenzi, gestor de carteras de Pacific Investment Management Co., considera que los mercados podrían quedar atrapados en un "estado casi de purgatorio".

La primera prueba real tendrá lugar este fin de semana, cuando se espera que las autoridades europeas lancen oficialmente una propuesta para reforzar las finanzas de los bancos afectados del continente.

El riesgo es que para cuando alcancen un acuerdo, el último plan contra la crisis de Europa vuelva a ser insuficiente para los inversionistas. Eso es lo que ocurrió en julio, cuando las autoridades europeas no estuvieron a la altura de las expectativas de una solución integral a la deuda de Grecia.

También se avecina, a finales de noviembre, la fecha límite del súpercomité del Congreso estadounidense para acordar sobre un plan que reduzca el presupuesto fiscal en US$1,5 billones (millones de millones).

Un importante catalizador para la buena racha en las bolsas este mes ha sido el alivio de que Europa por fin está poniendo atención a sus bancos, muchos de los cuales mantienen grandes posiciones en deuda de países atribulados, como Grecia, Italia y España.

Otra señal optimista ha sido una seguidilla de informes más sólidos de los esperados sobre la economía de EE.UU., indicios de que podría evitar una nueva recesión.

Sin embargo, están los escépticos que esperan a ver qué harán exactamente los bancos europeos para levantar el efectivo que necesitan. Si el plan se apoya demasiado en fondos públicos, ello podría aumentar los temores sobre Italia y España, que ya pasan apuros, y la posibilidad de que Francia pierda su calificación de crédito triple A. Si, en cambio, los bancos deben responder solos, podría crecer la volatilidad en los mercados financieros, apunta Jens Nordvig, estratega de divisas en Nomura Securities. Ello podría desatar una contracción del crédito bancario en momentos en que Europa ya coquetea con una recesión.

En EE.UU., algunos temen que incluso si el supercomité congresal llega a un acuerdo, no podrá evitar una nueva rebaja a la calificación crediticia del país.

"Las políticas que se están adoptando, tanto en Europa como en EE.UU., son muy pocas y llegan muy tarde", concluye Jeff Applegate, director de inversión de Morgan Stanley Smith Barney.

Fuente: WSJ

2011/10/14

Los ideales que dieron inicio al euro y las realidades que enfrentan hoy

Por Paul Hannon

Cuando la zona euro se encamina a los tumbos a una posible desintegración, vale la pena recordar por qué alguna vez pareció una buena idea.

No hay dudas de que fue en gran medida un proyecto político, como lo había sido la Unión Europea desde su creación. Pero también tenía ambiciones prácticas. La UE había creado un mercado común de bienes en 1992, y el objetivo del euro era completar eso.

Se suponía que el mercado común debía impulsar la productividad y recortar costos al permitir que las empresas eligieran las mejores ubicaciones para sus necesidades, y accedieran a un mercado lo suficientemente grande como para darles eficiencias de escala.

Pero mientras existieran muchas monedas nacionales, las empresas enfrentaban una importante fuente de incertidumbre y costos que retrasarían el proceso de integración económica real. Las autoridades pensaron que al deshacerse de esas monedas y crear un enorme mercado, el crecimiento aumentaría a medida que la UE se pareciera más a EE.UU.

Y en un momento parecía que el experimento del euro tendría varios imitadores, reduciendo ampliamente la cantidad de monedas en circulación en todo el mundo. Las uniones monetarias se consideraron con cierto grado de seriedad en los estados del Golfo, África del Este, Sudamérica y el sudeste de Asia. Durante un breve período, parecían el camino a seguir. Considerando lo que sucedió en la zona euro, quizás deberíamos agradecer que ninguno de sus potenciales imitadores concretó esos planes.

En lugar de parecerse más a la zona euro, el resto del mundo se ha vuelto menos semejante a ella. La crisis financiera y la agitación económica que creó ha llevado a brotes periódicos de lo que el ministro de Finanzas brasileño Guido Mantega llamó "guerras de monedas", o intentos deliberados por parte de un país u otro por obtener una ventaja competitiva al debilitar su moneda.

Hay un riesgo de que en este nuevo período de agitación financiera intensificada se produzca una escalada de esas guerras de monedas, con un impacto severo en el crecimiento económico mundial, que ya enfrenta un abrumador conjunto de retos.

Al menos ese es el temor de Pascal Lamy, director de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y partidario de la globalización desde hace mucho. En un discurso pronunciado la semana pasada en Berlín, Lamy advirtió que podríamos estar al borde de "una espiral de reacciones de represalias en la que todos los países podrían perder".

Quizás con la sabiduría de la mirada retrospectiva, hasta ahora hemos evitado repetir el gran error de políticas de la década de 1930 de levantar barreras arancelarias más y más altas que asfixiarían al comercio y empobrecerían a muchos millones de personas. Pero quizás terminemos exactamente en el mismo lugar a través de una ruta distinta, y las devaluaciones de monedas jugarían el mismo papel que las barreras al comercio.

O quizás se alimenten mutuamente. El proyecto de ley sobre la moneda china, que sobrevivió a una votación en el Senado de EE.UU. la semana pasada, podría ser un anticipo de lo que está por venir.

Pero incluso si evitamos caer en el proteccionismo, los altos niveles de volatilidad monetaria no pueden ser buenos para el crecimiento. Dificultan los negocios, ya sean de exportación o importación. Se invierte mucho dinero y energía en proteger empresas de medidas monetarias adversas, y que podrían ser empleados en formas más útiles para mejorar sus productos.

Aunque elige sus palabras con mucho cuidado, Lamy parece creer que la situación en la que estamos ahora es bastante peligrosa. Para el tecnócrata francés, es "el mundo de Hobbes". En una cita del "Leviatán" del filósofo inglés, se trata de un estado de guerra "de cada hombre contra cada hombre", en el que la mayoría de las formas de la actividad económica son imposibles y la vida es "solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta".

Como evaluaciones de lo que a las autoridades internacionales les gusta llamar los "riesgos negativos", es bastante apocalíptico, y probablemente no exactamente lo que quiso decir Lamy. Pero está claro que considera que el estado actual de las relaciones monetarias internacionales está muy lejos de ser óptimo.

Lo que quiere Lamy es un sistema que hace casi lo mismo por las relaciones monetarias internacionales que lo logrado con las relaciones comerciales internacionales a través de la creación de la OMC, aunque la OMC siempre se mantuvo muy alejada de involucrarse en disputas sobre política monetaria.

¿Pero cuán probable es eso? Al mirar la corta y problemática historia de la zona euro, no muy probable. Es lo más cerca que hemos llegado al mundo que quiere ver Lamy, y parecería exigir de países independientes mucho más de lo que están dispuestos a ofrecer.

Es verdad que la zona euro va unos pasos más allá de lo que querría Lamy para el mundo; no está sugiriendo que todos usemos la misma moneda. Pero la experiencia del bloque sugiere que hay muchas consecuencias imprevistas e inimaginables de la eliminación de los movimientos monetarios; resulta que también es necesario tener un sistema mucho más integrado para administrar déficits presupuestarios y para supervisar y regular sistemas bancarios.

De hecho, hace falta una cooperación mucho más estrecha en todo el espectro de la política económica. Entonces, si cualquier sistema global previsible para limitar la volatilidad monetaria no estuviera a la altura de las ambiciones de la zona euro, de todos modos sería necesario avanzar por algún camino que no tomó la zona euro.

En particular, sería necesaria una cooperación mucho más estrecha para establecer políticas de tasas de interés. En opinión de Lamy, "las políticas monetarias no se pueden trazar para funcionar en el interés nacional a no ser que funcionen en el interés global".

Pero es difícil que eso suceda. La Reserva Federal de EE.UU. no va a adoptar una política que apunte principalmente a beneficiar la economía global. Eso no quiere decir que la Fed se esfuerce por dañar la economía global, pero su cuidado no es el trabajo de la Fed.

La gente que creó la zona euro creía que no podíamos prosperar mientras hubiera volatilidad monetaria. Pero tampoco parece seguro intentar eliminarla, si se tiene en cuenta el destino de la zona euro.

Fuente: WSJ

Banqueros alemanes advierten que el remedio de la UE puede causar una crisis

Por Laura Stevens, Eyk Henning y Brian Blackstone

FRÁNCFORT—Banqueros alemanes criticaron el jueves las propuestas de la Unión Europea que obligarían a los bancos del continente a elevar su nivel de capital y rebajar el valor contable de los bonos soberanos griegos en sus libros. Argumentan que las propias medidas podrían provocar el tipo de crisis financiera que los líderes europeos buscan evitar.

Los líderes de la zona euro están considerando enormes requisitos de recapitalización para los bancos europeos conforme empeora la crisis de deuda y aumentan las probabilidades de grandes rebajas contables sobre los bonos griegos. Aunque las estimaciones varían de forma amplia, algunos analistas dicen que los bancos de Europa podrían enfrentar déficits de capital de hasta 420.000 millones de euros (US$580.000 millones) en caso de que la crisis de deuda se agrave más allá de las posiciones de bonos soberanos y afecte otras partes de las actividades bancarias.

El presidente ejecutivo de Deutsche Bank AG, Josef Ackermann, advirtió el jueves que podría haber una contracción del crédito si los líderes europeos aprueban niveles de capital más altos para los bancos y grandes rebajas contables sobre deuda soberana.

Después de su discurso, cinco grandes asociaciones de la banca alemana enviaron una carta al ministro de Finanzas, Wolgang Schäuble, advirtiendo sobre una implementación demasiado rápida de futuras exigencias regulatorias. "No puede ser para el bien de la estabilización de los mercados financieros inventar una presunta debilidad mediante la intensificación artificial de los requisitos de capital", escribieron las asociaciones bancarias.

Fuente: WSJ

2011/10/13

Grecia debe reducir su deuda para salir de la crisis, dice el presidente de la Comisión Europea

Por Stepehn Fidler y Laurence Norman

BRUSELAS (EFE Dow Jones)--Grecia necesita reducir su deuda si quiere salir de la crisis económica, dijo el jueves el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso.

"Si Grecia quiere tener éxito, (...) es mejor que reduzca la deuda antes que cualquier otra cosa", dijo en una discusión sobre Europa en Bruselas.

El miércoles, el primer ministro de Grecia, Yorgos Papandreu, dijo a sus ministros que Grecia está negociando "de todas las maneras posibles" la reducción de su deuda, según las actas de la reunión.

Las expectativas de que la eurozona le pida a los acreedores privados de Grecia que hagan una mayor contribución al segundo paquete de rescate del país están aumentando.

Barroso también reiteró que la Comisión Europea está abierta a un cambio de los tratados de la UE, pero indicó que "sería un error ver eso ahora como una solución".

"Hay decisiones que podemos tomar ahora. Hay muchas cosas que podemos hacer en la actual crisis", dijo.

Sin embargo, Barroso señaló que para que la eurozona ponga en marcha un sistema de eurobonos completamente desarrollado se necesita un cambio del Tratado. Esa visión es compartida por la mayoría de los expertos en la legalidad de la UE.

La Comisión se ha comprometido a presentar varias opciones de eurobonos para finales de 2011.

Barroso, que el miércoles anunció una serie de propuestas con el objetivo de atajar la crisis bancaria y de deuda soberana de la eurozona, dijo que es "absurdo" que la eurozona no pueda actuar de forma unánime.