2009/02/10

El Tesoro apunta a fortalecer los balances de los bancos

Por Maya Jackson Randall

Dow Jones Newswires

WASHINGTON (Dow Jones)--Los esfuerzos realizados hasta ahora para reactivar al sector financiero han sido "inadecuados", y ahora el gobierno necesita enfocarse en formas de ayudar a fortalecer las hojas de balance de los bancos, según comentarios preparados de antemano para ser presentados más tarde el martes por Timothy Geithner, secretario del Tesoro de Estados Unidos.

El funcionario destacará que el nuevo plan de recuperación económica del gobierno del presidente Barack Obama incluirá iniciativas para garantizar que los bancos que reciban ayuda del gobierno se estén fortaleciendo y otorgando más préstamos a las empresas y consumidores.

"Vamos a requerir que las instituciones bancarias se sometan a una exhaustiva prueba de estrés, para usar el término médico, diseñada cuidadosamente", señalará Geithner, según un extracto de su discurso. "Queremos que sus hojas de balance sean más limpias y sólidas. Y vamos a ayudar a este proceso proporcionando un nuevo programa de ayuda de capital a aquellas instituciones que lo necesiten".

Geithner agregó que el sistema financiero en la actualidad parece estar "trabajando contra la recuperación, y esa es la dinámica peligrosa que necesitamos cambiar".

Agregó que cualquier capital que el gobierno inyecte a los bancos incluirá condiciones.

El gobierno quiere asegurarse de que "cada dólar de asistencia preserve o genere préstamos de capital por encima del nivel que habría sido posible en ausencia de la ayuda del gobierno", señaló.

Geithner indicó que el Departamento del Tesoro, junto con la Reserva Federal y el Fondo de Garantías de Depósitos, están trabajando en el lanzamiento de un fondo de inversión pública-privada que ayudará a valuar los activos de las firmas financieras.

"Este programa proveerá capital del gobierno y financiamiento del gobierno para contribuir a apalancar el capital privado con el fin de ayudar a que los mercados privados funcionen de nuevo para los préstamos y activos heredados que están presionando en la actualidad a todo el sistema financiero", señaló Geithner en los comentarios. "Proveer financiamiento que los mercados privados no pueden proveer ahora, ayudará a iniciar un proceso para crear un mercado para los activos relacionados a los bienes raíces que se hallan en el centro de esta crisis".

La meta del gobierno "es usar capital privado y administradores de activos privados para ayudar a proveer un mecanismo de mercado para valuar los activos", agregó.

La Fed jugará un papel clave en el nuevo plan de rescate financiero de EE.UU.

Por Jon Hilsenrath

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos encabeza el esfuerzo para diseñar un renovado plan de rescate financiero, pero será la Reserva Federal (Fed) la que, tras bambalinas, jugará un papel clave para hacerlo funcionar.

Los préstamos de la Fed son un pilar del ambicioso programa dirigido a reanimar los mercados de préstamos de consumo, que el gobierno planea ampliar en alcance y, posiblemente, en magnitud.

El programa, conocido como Línea de Crédito de Préstamos de Valores Respaldados por Activos a Plazo (TALF por sus siglas en inglés), fue anunciado en noviembre y originalmente tenía el objetivo de proveer US$200.000 millones en financiamiento para inversionistas que compren activos respaldados por préstamos de consumo, como créditos para comprar autos y deuda de tarjetas de crédito. Los funcionarios del gobierno se han apresurado para lanzar el programa este mes.

Ahora, el gobierno evalúa aplicar el programa en otros mercados, por ejemplo el de los valores respaldados por préstamos inmobiliarios comerciales y créditos hipotecarios que no estén ligados a los gigantes hipotecarios semiestatales Fannie Mae y Freddie Mac.

El banco central tiene otros roles en el rescate. Por ejemplo, podría ayudar a echar andar un banco "agregador" dedicado a comprar activos financieros en problemas. La Fed también podría garantizar los activos de ciertas compañías, como ya lo hecho en los casos de los bancos Citigroup Inc. y Bank of America Corp., aunque tales planes probablemente no sean incluidos en el anuncio previsto para hoy.

El banco central estadounidense también ha estado trabajando de cerca con otros reguladores para diseñar un programa para prevenir ejecuciones hipotecarias.

La planeada expansión del programa TALF, sin embargo, probablemente sea su rol más prominente. También representa un esfuerzo del gobierno para separar dos problemas relacionados: sanear los bancos y estimular el otorgamiento de nuevos préstamos.

Las autoridades tenían la esperanza de que las primeras medidas para inyectar capital en los bancos ayudarían a estimular la concesión de préstamos. En gran parte, los esfuerzos han sido infructuosos. Ampliar el programa TALF es una manera de crear créditos mientras se elaboran otras medidas, como nuevas infusiones de capital o ayudar a la banca a vender o "aislar" los activos tóxicos.

"Lo que la Fed está haciendo es ir de mercado en mercado y preguntar, 'cuáles son los mercados en los que el flujo de crédito está dañado?'" explica Laurence Meyer, ex gobernador de la Fed y actual vicepresidente de Macroeconomic Advisers LLC, una firma de investigación económica.

La atención del gobierno del presidente Barack Obama en el programa de préstamos de la Fed también es un intento por abordar otro problema que ha echado por la borda los esfuerzos por frenar la crisis de crédito. Aunque el Tesoro ha estado inyectando capital fresco en los bancos durante meses, muchos de los problemas del sistema financiero radican fuera del sistema bancario, en mercados donde los préstamos son parte de valores vendidos a inversionistas de todo el mundo. En los últimos 25 años, estos mercados han pasado a dominar el sistema crediticio de EE.UU.

Aunque la Fed considera al TALF como una manera de llegar a instituciones financieras que no sean bancos, el programa está lleno de riesgos. El Banco de la Reserva Federal de Nueva York ha luchado durante meses para definir las condiciones para los créditos que otorgarán a los inversionistas que acudan a la Fed en busca de financiamiento. Si son muy estrictas, la iniciativa podría resultar contraproducente. Si son muy laxas, podría incentivar un acceso demasiado fácil al crédito o el programa podría ser visto como un regalo para los inversionistas privados.

A pesar de las complicaciones, los funcionarios de la Fed son optimistas respecto al éxito que han tenido con algunos de sus programas especiales de préstamos. Un esfuerzo para impulsar el mercado de papeles comerciales, es decir deuda de corto plazo entre empresas, muestra algunas señales de éxito, con una caída sustancial de las tasas de interés desde que se lanzó el programa. Muchos inversionistas parecen dispuestos a participar en el nuevo programa. Algunos fondos de cobertura están estableciendo filiales en EE.UU. de cuentas off-shore para satisfacer uno de los requisitos del programa.

Fuente: WSJ

2009/02/09

EE.UU. incorporaría al sector privado en el plan para comprar activos tóxicos de la banca

Por Deborah Solomon y Damian Paletta

WASHINGTON—El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, anunciará esta semana un plan para ayudar a los bancos a librarse de sus apuestas fallidas mediante una alianza entre el Estado y el sector privado para comprar activos en problemas, dijeron fuentes al tanto.

El llamado "banco agregador" sería financiado parcialmente con una parte del paquete de rescate de US$700.000 millones, pero la mayor parte de los fondos provendrían del sector privado. La entidad también podría levantar recursos mediante la venta de deuda respaldada por el gobierno u obtener financiamiento de la Reserva Federal, añadieron las fuentes.

No se espera que Geithner, quien anunciaría el plan de rescate del gobierno de Barack Obama el martes, ofrezca en los próximos días detalles específicos sobre cómo funcionará el banco. El gobierno revisará los detalles del plan en las próximas semanas con el sector privado. El objetivo, en todo caso, es darle al sector privado un rol de liderazgo en la compra de valores respaldados por hipotecas y otros activos tóxicos de forma que pueda cosechar los beneficios en caso de que su precio suba en algún momento.

La renovada versión del plan de rescate del nuevo secretario del Tesoro abarca cuatro componentes clave: inyecciones de capital en los bancos; nuevos programas para ayudar a los deudores hipotecarios; una expansión del programa diseñado por la Fed para estimular el crédito y un mecanismo que permita a los bancos desprenderse de sus activos tóxicos.

Este último aspecto ha resultado ser el más complejo porque es difícil valorar activos, como los valores respaldados por hipotecas, que raramente se negocian. Si el gobierno paga un precio muy alto, los bancos cosecharían beneficios a costa de los contribuyentes. Pero un precio demasiado bajo obligaría a los bancos a asumir nuevas rebajas contables ligadas a tales activos, exacerbando sus problemas financieros.

El gobierno ha barajado la posibilidad de comprar los activos directamente de los bancos, pero el costo y la complejidad de dicho plan abortaron esa alternativa. Algunos funcionarios de gobierno creen que un esfuerzo coordinado con el sector privado es una mejor alternativa porque permitiría que los precios de los activos sean establecidos por el mercado en lugar del gobierno.

Ejecutivos del sector financiero e inversionistas mostraron un optimismo con reservas, pero creen que la idea de un banco agregador mixto es positiva. Brian Sterling, codirector de banca de inversión de la firma de asesoría financiera Sandler O'Neill Partners, dice que hay un historial de éxito de rescates bancarios orquestados por el gobierno en alianza con el sector privado. "Es una idea que tiene sentido porque es una sociedad entre el sector público y privado", asevera Sterling. "Cualquier cosa que ayude a eliminar los activos en problema de los balances de los bancos o que los aísle es algo positiva".

Sin embargo, un inversionista cuya firma de capital privado ha invertido en bancos es más escéptico sobre una potencial alianza con el gobierno. Los inversionistas probablemente serán más cautos respecto a una sociedad con el gobierno debido a la imprevisibilidad incorporada en el sistema, señala. "¿Por qué alguien invertiría en un banco cuyos problemas no han sido resueltos, cuyo control está en manos gubernamentales, cuándo nadie sabe cómo se comportará el gobierno?", pregunta el inversionista.

Se espera que Geithner presente el programa como un marco estructural para capear la crisis al atacar sus causas de fondo: la cesación de pagos en los préstamos y los activos tóxicos que han estremecido la confianza en los bancos.

Geithner aseveró en una reunión con legisladores demócratas de la Cámara de Representantes durante el fin de semana que el sistema financiero de EE.UU. continúa "profundamente dañado", dijo Brad Miller, diputado de Carolina del Norte. "Dijo que está claro que la situación empeorará, pero tenemos que reaccionar para evitar que se vuelva mucho peor", agregó. Según otros representantes demócratas, Geithner también buscó aplacar los temores de que la versión revisada del plan de rescate no requiera que las firmas beneficiadas usen los fondos para otorgar préstamos, una de las principales críticas a la implementación de la ayuda hasta ahora. EE.UU. ya distribuyó US$350.000 millones del paquete de US$700.000 millones aprobado por el Congreso a fines del año pasado. Muchos economistas y algunos legisladores esperan que el gobierno en algún momento solicite más recursos.

Fuente: WSJ

Aumenta la presión para aprobar el paquete de estímulo

Por Greg Hitt y Jonathan Weisman
Washington

Los demócratas del Senado estadounidense se sienten confiados de poder llevar la propuesta de un nuevo paquete de estímulo económico por US$827.000 millones a una votación para principios de esta semana. Esto sienta las bases para nuevos enfrentamientos a medida que los líderes demócratas del Congreso y la Casa Blanca tratan de conciliar los proyectos rivales de la Cámara de Representantes y el Senado.

Tras cerrar un acuerdo el viernes a última hora con tres republicanos moderados para esbozar una versión más modesta del paquete de rescate, los senadores demócratas, que controlan la cámara con una mayoría de 58 contra 41 escaños, están convencidos de que podrán alcanzar los 60 votos que necesitan para cerrar el debate hoy. Si la propuesta se aprueba, el paquete tendría que ser ratificado el martes por una votación en el Senado.

Similitudes y diferencias

El plan del Senado y el de la Cámara de Representantes (de US$819.000 millones) tienen aproximadamente el mismo tamaño e incluyen recortes de impuestos similares dirigidos tanto a individuos como empresas, como las propuestas para ayudar a compañías a que reciban deducciones sobre los impuestos que pagaron en años anteriores. Los planes también contemplan grandes incrementos en el gasto fiscal, en los beneficios de desempleo, asistencia alimentaria para los más pobres e inversiones en proyectos de infraestructura, como construcción de puentes y carreteras, entre otras cosas.

Sin embargo, los paquetes del Senado y la Cámara difieren y en ciertas áreas tienen prioridades distintas. Por ejemplo, la propuesta del Senado otorgaría US$40.000 millones menos a los estados para impulsar su inversión en programas como seguros médicos para los pobres y eliminaría US$16.000 millones de un programa de la Cámara para renovar y reconstruir escuelas.

A su vez, el Senado aboga por dos costosas pero populares deducciones tributarias que no están incluidas en el paquete de la Cámara. Unos US$11.500 millones en el plan del Senado estimularían la venta de autos al permitirles a los compradores deducir impuestos locales por la compra y sobre los intereses de los préstamos. Otra medida de US$35.500 millones crearía un crédito fiscal equivalente al 10% sobre la compra de una vivienda, hasta un máximo de US$15.000.

El presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, Max Baucus, dijo que la decisión de dar marcha atrás en algunos recortes tributarios era el reflejo del esfuerzo por "equilibrar todo esto". Representantes de la Casa Blanca se negaron a considerar estos recortes como una derrota para el presidente. Un funcionario de la Casa Blanca tildó el compromiso como un "repliegue estratégico" para conseguir que la propuesta entre en la fase de negociaciones entre el Senado y la Cámara de Representantes.

Las diferencias entre ambos planes deberán quedar resueltas en una conferencia entre representantes del Senado y la Cámara. Las preparaciones para este proceso ya han comenzado. Las votaciones finales sobre el paquete final podrían producirse a fines de esta semana.

Lawrence Summers, asesor económico de la Casa Blanca, sugirió que es necesario un paquete de compromiso que pueda ponerse en marcha con rapidez y exhortó a los legisladores a que no se concentren en "las pequeñas diferencias".

"Creemos que hay buenos elementos en el proyecto del Senado y hay buenos elementos en el de la Cámara", dijo en un programa de televisión. Además, apuntó que el "noventa por ciento del contenido de ambas propuestas" coincide en esencia. Pero conciliar las diferencias restantes no será tarea fácil.

El presidente Barack Obama hizo referencia a las débiles cifras de empleo para criticar duramente la falta de acción del Senado. "Estas cifras exigen acción", dijo el presidente. "Es inexcusable e irresponsable que nos veamos sumidos en la distracción, los retrasos y la politiquería, mientras millones de estadounidenses se están quedando sin trabajo".

Fuente:WSJ

¿Funcionarán los paquetes fiscales?

David Tuesta (*)

Día a día las noticias van confirmando un escenario global más complicado, y ya casi no existe país que se salve de ello. Latinoamérica quizá es quien mejor la viene librando, pero la crisis nos tocará con fuerza sin ninguna duda. Dada esta situación, el mundo ha venido "echando mano" de la política monetaria de forma agresiva en busca de proveer liquidez. Luego, ante la inminencia del impacto sobre el sector real, las ayudas fiscales han empezado a tomar protagonismo, y es claro que esta última está siendo llamada a convertirse en el "motor" que contribuya a evitar un mayor colapso y restaurar la confianza. Pero ¿será capaz la política fiscal de lograr tremenda hazaña?

El éxito de que las ayudas fiscales tengan impacto, al margen de su magnitud, dependerá finalmente de qué tan convencidos estemos del rol del multiplicador fiscal, que se puede ver de forma simple como el impacto que debiera tener un incremento del gasto o reducción de los impuestos (como porcentaje del PBI) sobre el crecimiento. La literatura relevante sobre el tema muestra resultados de todo tipo, desde aquellos que dan cuenta de efectos negativos hasta aquellos que más que duplican el efecto de la política fiscal. La variedad de los resultados descansa no solo en la metodología utilizada, sino también en factores tales como: la composición de la política fiscal entre impuestos y gastos, la focalización de las medidas, el nivel de desarrollo del país, la rapidez con que se implementan las decisiones fiscales, el grado de desarrollo institucional de los países, y, finalmente, si es que hablamos de efectos de corto o largo plazo.

Así, por ejemplo, una aproximación simplista, pero válida señalaría que una política de gasto directa del Gobierno es más efectiva que una de impuestos, sobre todo en un escenario de incertidumbre donde los agentes decidirían no gastar el mayor ingreso disponible que les daría la reducción impositiva. Otros, más apegados a los "clásicos", indicarán que el efecto será nulo, salvo que el programa se concentre en reducir aquellos impuestos que estén generando distorsiones. Algunos añadirían también que se requiere que la ayuda esté bien focalizada hacia aquellos con mayor propensión a consumir (los menos ricos). El rol que juegan las instituciones también se muestra clave, sobre todo si los programas de gastos e inversión pública no son lo suficientemente transparentes y los indicios de corrupción son elevados.

Una investigación de finales de diciembre del Fondo Monetario Internacional intenta rescatar algún consenso respecto de las medidas que podrían tener mayores probabilidades de éxito, si cabe el término. Por ejemplo, se destaca concentrar esfuerzos en la inversión pública; transferencias focalizadas a sectores de bajos ingresos; reducciones temporales en impuestos al consumo donde la vigencia de la medida quede sujeta, por ejemplo, a alcanzar un determinado nivel de crecimiento del producto; reducciones en los tramos de Impuesto a la Renta; así como, reducciones temporales en las contribuciones a los seguros de desempleo.

Claramente, lo que no se recomienda, dada la falta de transparencia y efectividad, son las siguientes medidas: incremento de salarios en el sector público; subsidios a industrias específicas; reducciones en las tasas de impuestos empresariales; depreciaciones aceleradas; reducciones en los impuestos a las ganancias de capital o a la reparticipación de dividendos; amnistías tributarias; medidas arancelarias; entre otras.

Lo que sí hay que tener muy claro es que la política fiscal no es la que va a sacar a la economía global finalmente de la crisis. El mundo requiere hacer inevitablemente una "purga" completa de todas aquellas ineficiencias acumuladas con el fin de retomar finalmente la confianza de los agentes, quienes son finalmente los que mueven la oferta y la demanda. Esto implicará, al final, una reforma del sistema financiero que tiene que rescatar las bondades que permitió que el mundo tuviera una de las etapas más duraderas de alto crecimiento, pero tratando de minimizar todo aquello que lo desvirtuó. La tarea es titánica y sobre ello intentaremos hablar en una próxima entrega.

(*): Economista jefe de Tendencias Globales, BBVA-Madrid.

Fuente: Gestión